“Si en 2016 no salíamos campeones nos íbamos a tener que ir varios”

  

Uno de los máximos referentes de Universidad Católica en los últimos años realizó una dura confesión respecto al momento previo del tan recordado bicampeonato.

Aunque Católica este viviendo una secuencia de años brillantes desde el tan recordado bicampeonato del año 2016, la última década no siempre fue así. El equipo que siempre estaba acostumbrado a ganar tuvo una seguidilla de segundos lugares y bastante dolor en una sequia entre los años 2011 y 2015.

Este momento, el momento duró previo al éxito que ha obtenido el club en las últimas temporadas, fue el que tuvo que vivir Cristian Álvarez, quien llegó el año 2011 a Universidad Católica, en donde luchó varios años para por fin levantar un titulo.

El huaso conversó con Cruzados a través de un Instagram Live en donde recordó justamente aquella etapa, una etapa que a pesar de sumar un gran número de victorias y pelear hasta el final casi todos los torneos, siempre había algo que pasaba al final y lo que iba a ser alegría, terminaba en frustración.

Recordando aquella etapa, Álvarez recuerda la frustración que le tocó pasar. “Si, la frustración al último era tremenda. Terminar un semestre e irte con esa frustración no disfrutabas nada. No querías salir a la calle, me dolía mucho cuando la gente me decía que le hacían bullying. También genero problemas, era muy complicado”, comentó.

De hecho, el ex defensor y capitán de la UC guarda la espina del torneo perdido ante O’Higgins. “Yo quería que mis hijos vieran que yo levante una copa, y cuando nosotros perdimos ante O’Higgins, yo le dije hijos vamos a traer la copa a la casa, y eso fue lo que más me dolía”, confesó el ex “4” cruzado.

“El que perdimos ante O’Higgins fue el más duro, y el 2016, cuando salimos campeones iba a ser el más duro de todos. Porque si no salíamos campeones nos íbamos a tener que ir varios”, añadió Alvarez, en aquel torneo, que finalmente de la mano de Mario Salas, la UC obtuvo su primer bicampeonato en la historia.

 “No era por plata, era por orgullo de ser campeones. De sacar a Catolica del lado de donde estábamos. Si no nos pagaban nada, no importa, queríamos salir campeones, abrazarnos y llorar de alegría”, finalizó el ídolo cruzado.

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