Ariel Holan evitó quejarse por la falta de opciones de delantera, pero de todas maneras no ocultó su preocupación.
Luego de la venta de Diego Valencia a Italia, los préstamos de César Munder y Bruno Barticciotto, las salidas de Diego Buonanotte y Lucas Melano, más las lesiones de Clemente Montes y Cristián Cuevas, Universidad Católica se ha visto pobre de variantes en la zona ofensiva.
Universidad Católica volvió a caer, en esta oportunidad en San Carlos de Apoquindo quedando aun lejos incluso de apostar a puestos de Copa Sudamericana, en donde a pesar de ir mejorando en la zona defensiva, el equipo empieza a mostrar falta de variantes en ofensiva.
Ariel Holan ha sufrido las bajas de siete delanteros o extremos en las últimas semanas, algo que lo obligó a tener en la banca a un solo delantero ante Palestino, siendo este Fabián Orellana, a quien ve más como un interior y no un delantero.
Por lo mismo, en esta oportunidad apostó por Tapia, Zampedri y Fuenzalida los 90 minutos, siendo nominalmente las únicas opciones para el tridente del ataque, algo que no deja indiferente a Holan pensando en el complicado semestre que se le viene.
Así lo dejó ver en conferencia de prensa, en donde a pesar de intentar no quejarse, no pudo esquivar la pregunta ante la falta de variantes en ofensiva, sobre todo en la posición de extremo izquierdo, en donde solo tiene a un Gonzalo Tapia, que se sigue adaptando al perfil.
“Con el diario de lunes, no estoy muy en desacuerdo con lo que planteas (la falta de un puntero izquierdo), tuvimos que vender a Diego Valencia, que en tres partidos hizo seis goles y uno se lo anularon acá ante Sao Paulo, y que el año pasado hizo muchos goles, para mí era titular”, partió comentando el técnico argentino.
“Son cosas que pasan en los equipos Sudamericanos, que cuando tú tienes futbolistas que se destacan, son los primeros que se van y a veces se van de manera sorpresiva. Creo que eso también es importante a la hora de tener variantes en un partido como el de hoy”, agregó.
De todas maneras, aunque no puede ocultar la falencia, enfatiza que es algo de lo que como técnico no se puede quejar y debe buscar las mejores opciones para el puesto: “Nadie se esperaba una lesión tan grave como la de Cimbi. No me puedo quejar, pero tampoco la puedo ocultar”.